en los aletargados ojos.
Ellos me sirven de amuleto
para los ilustrados,
que pretenden de mí
pequeños compases, vivencias familiares,
infantiles, casi clásicas,
pero mis gestos móviles e irreverentes
r e s i s t e n
desnudando besos que homenajean la vorágine de amor indultada.
S i l e n c i o.
B a s t a d e p a l a b r a s,
nada falta
en el orden histórico de mis días,
para quebrar al fin
la frontera de mis locas
muertes cotidianas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario